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Con el impacto de la COVID-19, la asociación entre el personal de su planta y su proveedor de tratamiento de aguas es más importante que nunca. Los sistemas de agua, tales como torres de refrigeración y calderas, constituyen sistemas dinámicos, por su diseño. Hoy día, pueden no operar de forma tan consistente como antaño, debido a que los procesos e instalaciones se cierran sin mostrar excesivo cuidado y, de pronto, se reabren.

Existen diversos factores que condicionan el éxito del programa, incluyendo el exceso de caudal de las torres de refrigeración, la pérdida de imprimación de las bombas, válvulas que se atascan al abrir o al cerrar, suavizantes que adquieren dureza, estancamiento del agua, y crecimiento microbiológico indeseado. Los procesos de cierre y apertura específicos pueden resultar necesarios. La monitorización continuada por parte del personal de las instalaciones siempre ha sido importante para ayudar a identificar y comunicar problemas y situaciones que se desarrollan entre visitas de mantenimiento del proveedor de servicios de tratamiento de aguas.

Comunicación clara

Los cambios en la operatividad de la planta o del sistema, como arranques y parados, deben comunicarse adecuadamente. Lo ideal es que los sistemas de calentamiento y refrigeración de las plantas se mantengan operativos con protocolos de tratamiento, para operar en bajas cargas de trabajo o en espera.

Si han de cerrarse las instalaciones o los sistemas, es necesario llevar a cabo procedimientos específicos para proteger el equipo externo. Los procedimientos específicos de arranque pueden ser necesarios, también. Por ejemplo, los sistemas de torres de refrigeración deben desinfectarse antes de arrancar, para reducir riesgos potenciales para la salud, relacionados con la legionella y con la enfermedad del legionario.

Es importante comunicar cualquier cambio en los protocolos de acceso a las instalaciones, que pueden afectar a la capacidad de recibir visitas o envíos de productos químicos (nuevos procedimientos a la hora de colocar pantallas, requisitos sobre los EPI, horas de visita, etc.).

Monitorización presencial

La monitorización presencial siempre ha constituido una parte importante de cualquier programa de tratamiento de aguas, y las limitaciones de acceso a los lugares de trabajo han hecho que esta tarea sea todavía más importante. El personal de la planta debe registrar inventarios, comprobar que las bombas funcionan adecuadamente, buscar fugas y trasladar todos los problemas al proveedor de tratamiento de aguas. Los sistemas de aguas deben inspeccionarse y documentarse. Las pérdidas de agua deben anotarse adecuadamente, y el sistema debe tratarse de nuevo, si resulta necesario. Las pruebas más importantes, como la dureza del agua que pasa por la caldera, son necesarias, ya que esta dureza puede causar un fallo del equipo en un corto periodo de tiempo. Si su proveedor de servicios de tratamiento de agua no puede acceder a las instalaciones, debe aportar las muestras necesarias para análisis y recomendaciones externas. 

Estar en contacto

La buena comunicación es más importante que nunca. Además de reportar sobre los aspectos normales sobre tratamiento de aguas, estos tiempos difíciles requieren una comunicación fluida para que todos los involucrados remen en la misma dirección y garanticen la efectividad de los tratamientos. El aumento de las responsabilidades y protocolos puede causar estrés adicional, pero recuerde que su socio en el tratamiento de aguas está a solo una llamada, correo, mensaje o reunión virtual de distancia. Una correcta monitorización y un diálogo adecuado garantizan la protección constante de sus activos y la tranquilidad, tan necesaria en estos tiempos.

Para saber más, contacte con su rep de Chem-Aqua hoy mismo.

Escrito por: Jeff Lazor