La pandemia de la COVID-19 ha cambiado la idea que tienen las empresas de la desinfección. La desinfección habitual de superficies se ha convertido en algo crucial para ayudar a detener la propagación del virus.

Los virus necesitan un huésped vivo para sobrevivir. Entran en este a través de pequeñas gotas infectadas. La tos y los estornudos de una persona infectada son la forma más común de contagio, aunque la infección también puede producirse al tocar una superficie contaminada y, a continuación, tocarse la boca, la nariz o los ojos.

Los gérmenes pueden permanecer en superficies duras desde minutos hasta horas. Cuanto más tiempo permanezca una superficie contaminada, mayor será el riesgo de propagación de los virus, aumentando así las tasas de infección. Para evitar esto, es crucial desinfectar de forma periódica las superficies de instalaciones industriales.

Las instalaciones industriales tienen muchos puntos de contacto.  Los pasamanos, pomos, interruptores y mostradores son puntos de contacto habituales, pero no debemos olvidar los equipos de producción, herramientas y paneles de control de las máquinas. A menudo hay varios operarios trabajando en la misma máquina, lo que supone un riesgo de contaminación cruzada.

Muchas instalaciones industriales trabajan para que las superficies de contacto se desinfecten al menos dos veces al día, y que los puntos de contacto más importantes se limpien a lo largo del día. Esto vela por la seguridad de los operarios, siempre que las superficies se limpien y desengrasen adecuadamente antes de la desinfección.

En un entorno industrial, los equipos de producción y la maquinaria se utilizan continuamente. Hay que lubricar y realizar un mantenimiento de piezas y maquinaria de forma regular, lo que a menudo provoca suciedad y grasa.

Desengrasado: el primer e importante paso

Desengrasar una superficie antes de desinfectarla es un primer paso importante; garantiza que los gérmenes no queden "ocultos" cuando se aplica el desinfectante a la superficie. Si los gérmenes quedan ocultos bajo la suciedad grasa, ésta los protege del desinfectante, lo que significa que no se eliminan de la superficie, poniendo a los empleados, operarios y visitantes en riesgo de infección. El desengrasado previo al proceso de desinfección elimina esta protección, permitiendo que el producto desinfectante elimine todos los gérmenes.

Los desengrasantes industriales penetran incluso en la grasa y la suciedad más resistentes, dejando una superficie limpia, brillante y libre de contaminación, preparada para desinfectar. Podemos utilizar desengrasantes para limpiar diferentes sustratos de una superficie, como grasa, aceite, suciedad y grasa. Si se limpia una superficie sólo con agua, necesitaremos mucho tiempo, esfuerzo y mano de obra para conseguir resultados. Además, aunque la superficie pareciera impecable, seguirían quedando residuos superficiales de dicha suciedad.

Tipos de desengrasante

Los desengrasantes industriales han avanzado mucho desde los dañinos disolventes clorados de los años 50. Aunque eran eficaces para eliminar aceites, grasas y otros contenidos orgánicos, eran extremadamente perjudiciales tanto para el medio ambiente como para los usuarios y podían provocar graves problemas de salud e incluso cáncer. En la década de 1980 se introdujeron los disolventes biorenovables, desarrollados a partir de fuentes naturales como extractos de cáscara de naranja, que parecían ser la respuesta a estos disolventes no clorados. Sin embargo, eran muy inflamables, contenían elevados COV e irritaban la piel.

En la actualidad aún se utilizan desengrasantes con disolventes, derivados del petróleo (con más de un 50% de disolventes petrolíferos o terpénicos) o de aceites naturales, como extractos de cáscara de naranja o agujas de pino. Los disolventes actúan sobre las grasas solubilizándolas y diluyéndolas para facilitar su eliminación. Sin embargo, la mayoría son inflamables, ya que incluso los aceites naturales tienen un punto de inflamación, así que ¿cuál es la alternativa?

Los desengrasantes al agua, más seguros y respetuosos con el medio ambiente, han ganado adeptos en el mercado, con empresas industriales preocupadas por aumentar la sostenibilidad y por el medioambiente. Los desengrasantes al agua utilizan tensioactivos para emulsionar la suciedad grasa y penetrando en los agentes para aumentar la velocidad de desengrasado. Los desengrasantes acuosos, que utilizan agua como disolvente junto con tensioactivos biodegradables, bajos COV, inhibidores de la corrosión y estabilizadores de pH para mejorar la eficacia de limpieza, son la alternativa más segura y ecológica a los disolventes con base de petróleo.

Los avances en tecnología de base acuosa y la preocupación por la sostenibilidad dejan claro el porqué de este cambio hacia los desengrasantes con base de agua en vez de con base de disolvente. Tanto si se utilizan desengrasantes con base de agua como con base de disolvente, el resultado final sigue siendo el mismo: una superficie libre de suciedad aceitosa y grasienta, lista para ser desinfectada.

Tipos habituales de productos desinfectantes

Existen varios tipos de productos desinfectantes, entre los que se encuentran los más habituales:

Cuat: productos químicos desinfectantes que suelen encontrarse en toallitas desinfectantes, sprays y otros productos de limpieza diseñados para eliminar gérmenes.

Diaminas / Triaminas: a veces llamadas formulaciones sin cuat, son una alternativa a los desinfectantes con base de cuat.

Cloro: los productos con base de cloro pueden utilizarse como desinfectantes. Sin embargo, hay que tener cuidado porque estos productos pueden ser corrosivos para el metal.

Alcohol: a menudo se utiliza alcohol en desinfectantes de superficies listos para usar. Sin embargo, estos productos no pueden diluirse. 

Limpiar y desengrasar una superficie eliminará algunos gérmenes, pero no eliminará todos los gérmenes por sí mismo. Es aquí donde entra en juego el desinfectante. Sin embargo, desinfectar una superficie sin desengrasar ocultará los gérmenes al desinfectante, dejando la superficie contaminada. Siempre deberán realizarse ambos procesos para garantizar que los gérmenes se eliminan de forma efectiva de la superficie, reduciendo el riesgo de infección.

Para este primer paso tan importante, NCH ofrece una gama de desengrasantes industriales, incluyendo una línea de potentes desengrasantes a base de agua, para eliminar la suciedad grasa, dejando las superficies limpias, preparadas para la desinfección con nuestra gama de desinfectantes de superficies industriales. Para más información, ponte en contacto con nuestros expertos en mantenimiento que pueden gestionar todas tus necesidades en mantenimiento. Llámanos al +34 917285900 o manda un correo electrónico a Espana@ncheurope.com