Despierte y huela el café – No el agua residual

Todos hemos abierto en algún momento la botella de leche sospechosa para hacerle la prueba del olor y no hay ejemplo más claro que la importancia del olor cuando se trata de comida. Los malos olores y otros problemas causados por la mala gestión de las aguas residuales pueden dar lugar a una serie de problemas para las empresas alimentarias y de producción de bebidas, tal y como explica Mario Kelly, Vicepresidente de la Plataforma de Innovación de Aguas Residuales del Proveedor global de Soluciones de Agua, Energía y Mantenimiento NCH Europa

¿Sabía que alrededor del 80 por ciento de los sabores que probamos son resultado del olor? Es por eso que la comida no le sabe a nada cuando está resfriado. Nuestro sentido del olfato también está programado para mantenernos a salvo mediante la identificación del olor de la descomposición de alimentos y productos diciéndonos que lo rechacemos.

Así que imagine que está mostrando a un cliente potencial su planta de procesamiento de alimentos y siguen percibiendo un mal aroma de productos alimenticios. Usted sabe que no es su producto - pero ellos no. Incluso a pesar de que supiesen que el olor es resultado de partículas orgánicas en descomposición dentro de sus trampas de grasa y drenajes, puede ser suficiente para que dejen de hacer una compra.

El mal manejo de efluentes puede tener consecuencias negativas para los fabricantes de alimentos y bebidas, incluidos los malos olores, bloqueos, aumento de los costos y posibles multas. Dada la cantidad de azúcares, grasas, gomas, leche, proteínas y partículas de alimentos que se dirigían a los sistemas de aguas residuales, no es de extrañar que haya retos que superar.

Todos estos contaminantes, junto con los altos niveles de demanda bioquímica de oxígeno, causan bloqueos, malos olores y sobrecargas en las plantas de aguas residuales. Estas cosas cuestan dinero a las empresas, dando como resultado paradas, cargos y multas por parte de las autoridades gubernamentales o locales.

Muchas soluciones comunes a estos problemas no ayudan realmente. Por ejemplo, tratar de limpiar una trampa de grasa mediante bombeo evitará la acumulación de grasas, aceites y sebo (FOG) en la línea de drenaje. Además, muchos productos biológicos utilizados para hacer frente a los efluentes están latentes, lo que significa que requieren muchas horas para hacerse activos; otros simplemente licuan los residuos y posponen el problema.

Este problema se está volviendo tan frecuente que los gobiernos y las autoridades locales están introduciendo requisitos en cuestiones de desechos emitidos por las empresas en las alcantarillas municipales. Esto se debe a la alta acumulación de grasas, aceites y productos químicos peligrosos que se acumulan en las alcantarillas y que cuestan mucho dinero a las autoridades en su limpieza para que no causen daños al medio ambiente.

Sin embargo, todos estos problemas pueden resolverse fácilmente con un sistema como el BioAmp de NCH Europa. Esta unidad de fermentación microbiana controlada por ordenador e instalada in situ, entrega de forma activa bacterias naturales directamente a las alcantarillas, trampas de grasa y estaciones de bombeo. Las bacterias comienzan, de forma natural, a trabajar inmediatamente para descomponer grasas, aceites y otros residuos para eliminar las obstrucciones orgánicas y la eliminación de olores.

El sistema se controla de forma automática, utilizando la última tecnología PLC y gracias a una conexión GSM, las funciones clave se pueden controlar de forma remota. Las bacterias FreeFlow tiene la aprobación de National Sanitation Foundation (NSF) para su uso en y alrededor de las áreas de procesamiento de alimentos.

Mediante el uso de una respuesta ecológica los gestores de efluentes, fabricantes de alimentos y bebidas podrán ahorrar dinero, reducir gastos, evitar multas, evitar bloqueos y eliminar el mal olor causado por alternativas ineficientes. Es hora de despertar y oler el café - no las aguas residuales.