Tres pasos para un desengrasado eficaz

Peter Crossen, Vicepresidente de la Plataforma de Innovación de Mantenimiento y Partsmaster del Proveedor Global de Soluciones de Agua, Energía y Mantenimiento NCH Europe, analiza las tres principales cosas a considerar al elegir un desengrasante industrial eficaz.

No es raro pasar por alto aspectos importantes de un proceso siempre y cuando el resultado final sea aceptable. Por ejemplo, un PC industrial que trabaja a menudo queda en el olvido hasta que de pronto deja de trabajar. Lo mismo se puede aplicar a los desengrasantes, a los que rara vez se les presta atención y, sin embargo, desempeñan un papel vital en asegurar que la maquinaria funcione de manera eficaz y eficiente.

Por ejemplo, la eliminación de la suciedad que se acumula durante el funcionamiento puede ahorrar cantidades sustanciales en el consumo de energía. De hecho, incluso algo tan aparentemente insignificante como 0,25 mm de suciedad en una bobina de intercambio de calor puede dar lugar a un aumento del 40 por ciento en el uso de electricidad, lo que a su vez aumenta los costos de funcionamiento para las empresas.

Al elegir el desengrasante adecuado para una aplicación, los ingenieros de planta pueden aumentar los ahorros operativos y garantizar el cumplimiento con la regulación de la industria que a menudo se pasa por alto. Fundamentalmente, hay tres cosas principales que deben ser consideradas para aprovechar al máximo los desengrasantes.

Compatibilidad con la superficie
El primer paso para desengrasar eficazmente es observar la superficie en la que se utilizará el desengrasante y comprobar si el producto es adecuado. Las superficies de vidrio, por ejemplo, requieren el uso de una solución libre de silicato para evitar que la superficie sea atacada.

Mediante la realización de auditorías regulares sobre el estado de la superficie y la eficacia del desengrasante que se utiliza, los ingenieros pueden asegurarse de que la solución realmente resuelve el problema.

¿Es solvente o en base agua?
El elegir entre un desengrasante en base disolvente y base agua es una cuestión de respeto hacia el medio ambiente.

Los desengrasantes solventes fueron, durante mucho tiempo, los más populares y ampliamente disponibles, usando formulaciones químicas para disolver grasa y eliminar los contaminantes difíciles de piezas y equipos. Sin embargo, la mayoría de los disolventes contienen compuestos orgánicos volátiles (COV), que son extremadamente peligrosos y representan un peligro para la salud. En espacios confinados, por ejemplo, estos desengrasantes producen humos que son dañinos si se inhalan y a menudo se deben manipular con el equipo de protección personal adecuado (PPE). Los gerentes de plantas también deben considerar el impacto ambiental de ciertos desengrasantes solventes, así como el hecho de que muchos son inflamables.

La alternativa es utilizar desengrasantes en base agua, como la gama Aqua-Sol de NCH Europe. Mientras que los desengrasantes solventes solubilizan y afinan la grasa, los desengrasantes en base agua usan la última tecnología de surfactante para emulsionar la suciedad grasa, así como agentes penetrantes para aumentar la velocidad de desengrasado. Pueden ser tan eficaces como los solventes, no son inflamables, disponibles como concentrados y no producen vapores nocivos, haciéndolos adecuados para áreas cerradas.

Sin embargo, los desengrasantes en base agua también tienen sus limitaciones. Los desengrasantes en base agua no son adecuados para aplicaciones eléctricas y electrónicas donde hay alta rigidez dieléctrica - el punto en el que un líquido conduce la corriente eléctrica - y la rápida evaporación de los desengrasantes solventes permite que el equipo eléctrico vuelva a funcionar más rápido.

Cumplimiento normativo
Dependiendo de la industria a la que se dedique la empresa, habrá diferentes restricciones reglamentarias de las sustancias que puedan ser utilizadas o no en las superficies.

Por ejemplo, las industrias de alimentos y bebidas requieren que los desengrasantes tengan el certificado NSF A1, lo que significa que el producto es adecuado para su uso en áreas de procesamiento de alimentos.
Muchas industrias también tendrán regulaciones en vigor con la cantidad de compuestos orgánicos volátiles (COV) que se pueden almacenar in situ. El uso de desengrasantes en base agua con bajo contenido de COV puede asegurar el cumplimiento de estas regulaciones.

La mejor manera de asegurar esto es invertir en desgrasantes específicos del sector, asegurando el cumplimiento de las regulaciones pertinentes. Esto se puede hacer a través de una extensa investigación o poniéndose en contacto con un especialista en soluciones de mantenimiento, como NCH Europe, para completar las encuestas del lugar.

Si bien puede ser fácil usar un elemento básico de mantenimiento industrial, como un desengrasante cualquiera y desconocido, los gerentes de plantas que recuerden seleccionar su producto cuidadosamente y evaluar su efectividad pueden tener beneficios. Y no menos importante, una eficiencia energética mejorada, un funcionamiento fiable y un coste de producción mínimo. En más de un sentido, la consideración de los desengrasantes vale la pena.