Una defensa preventiva es el mejor ataque en la guerra contra el óxido

La retrospección es tanto una bendición como una maldición. Si bien siempre es beneficioso saber lo que se podría haber hecho de manera diferente cuando algo va mal, este conocimiento a menudo no ayuda a resolver la situación actual. Esto es especialmente pertinente en la industria de mantenimiento, donde gran parte del tiempo de un ingeniero se basa en la lucha contra el óxido y la corrosión que podrían haberse evitado con algunas medidas preventivas. Peter Crossen, Vicepresidente de la Plataforma de Innovación de Mantenimiento y Partsmaster del Proveedor de Soluciones de Agua, Emergía y Mantenimiento NCH Europa.

Muchas empresas trabajan con la impresión de que el óxido es una consecuencia inevitable de la producción. Ya se trate de la oxidación rápida de la infraestructura de fabricación o de las tuberías que se corroen en las plantas de fabricación de productos químicos, a menudo hay una actitud de aceptación respecto a la aparición del óxido.

Este enfoque reactivo es arriesgado, ya que dejar el tratamiento hasta que sea demasiado tarde puede llevar a que el equipo y la infraestructura pasen a un punto de no retorno y requieran repuestos. Como resultado, el costo global de la gestión del óxido y las reparaciones entre las industrias alcanza un total aterrador de 2,2 billones de dólares, de acuerdo con George F Hayes, de la Organización Mundial de la Corrosión. Sin embargo, un gran porcentaje de esto se podría ahorrar previniendo la corrosión y protegiendo eficazmente los activos.

Siempre ahí
Es comprensible que gran parte del óxido en las fábricas pase desapercibido hasta que sea demasiado tarde. Las inspecciones minuciosas pueden ser difíciles de completar con regularidad, e incluso los ingenieros más experimentados pueden pasar por alto áreas problemáticas. A menos que sea un caso de oxidación rápida, puede ser posible que los ingenieros internos no noten la oxidación; quedando cegados mientras ésta sigue expandiéndose.

Como seres humanos podemos familiarizarnos demasiado con nuestro entorno, lo que lleva a un concepto psicológico interesante conocido como "normalidad aparente". Este término describe la aceptación inconsciente de un cambio siempre y cuando se produzca gradualmente.

Por lo tanto, cuando el óxido y la corrosión comienzan a expandirse lentamente a lo largo de las tuberías en una planta de fabricación química o forman depósitos corrosivos en las cadenas de construcción, a menudo se pasa por alto hasta que el tubo se obstruye o los eslabones de la cadena se desmoronan.

Es por ello que NCH Europe lleva a cabo informes in situ para identificar los peligros potenciales y las acumulaciones de óxido que se estaban desarrollando sin ser detectadas. La supervisión también nos permite ofrecer una solución de aplicación a medida basada en las necesidades individuales.

Si bien podríamos simplemente ofrecer una solución de eliminación de óxido y dejarlo estar, hay más cosas que se pueden hacer para proporcionar protección sostenible contra la corrosión. Eliminar el óxido del equipo y las superficies puede resolver el problema inmediato, pero puede convertirse en un ciclo costoso que no ofrece una solución a largo plazo. Los ingenieros estarían atrapados en una interminable batalla retrospectiva con el óxido.

En su lugar, aconsejamos a los ingenieros de mantenimiento que inviertan en un enfoque integral para el tratamiento de activos que evite que la corrosión se expanda sobre las superficies. Al asegurarse de que el óxido no va a volver a tener la oportunidad de aparecer, la batalla está ganada.

Para lograrlo, NCH Europe ha desarrollado un programa de tratamiento integral que ofrece un triple ataque contra el óxido. Mediante el uso de productos que abordan el pretratamiento, la encapsulación o el recubrimiento o la eliminación del óxido, los ingenieros pueden mantener una planta libre de corrosión a largo plazo

Solución de tres pasos
El uso correcto de los productos adecuados y la adhesión a un régimen estricto hace que la gestión del óxido sea un proceso sencillo y directo. Una vez que se ha eliminado el óxido superficial, el uso de un desengrasante industrial puede asegurar que no queden contaminantes que hagan inútil el tratamiento. Este paso previo al tratamiento es sin duda el más importante.

Paradójicamente, las soluciones de eliminación de óxido forman el segundo paso. Aunque el óxido haya sido desterrado, los efectos de la corrosión subyacente seguirán presentes y podrían suponer un riesgo para la integridad de la infraestructura. Mediante el uso de un producto de tratamiento eficaz contra la herrumbre, se puede prevenir esta corrosión.

Sin embargo, para evitar que vuelva el óxido, es esencial que la superficie se mantenga con un producto que impida la penetración de la humedad que causa corrosión en la superficie. De lo contrario, los ingenieros de mantenimiento se encontrarán atrapados en la misma lucha una y otra vez. Mediante el pintar con un revestimiento protector temporal o permanente después de eliminar el óxido, o evaluando regularmente este revestimiento protector, incluso la superficie más susceptible puede evitar la corrosión.

Mantenerse al día con el programa de tres pasos puede ser difícil. Esta es la razón por la cual es beneficioso encontrar productos de prevención que no sólo puedan soportar condiciones duras, sino también que duren el máximo tiempo posible.

Con este fin, hemos desarrollado Salvage 2 + para una mayor duración y para simplificar el proceso en estructuras permanentes. Debido a su composición duradera de resina a base de epoxi mezclada con micro aluminio y partículas de vidrio, el producto combina las etapas de encapsulación y protección. Se puede aplicar directamente sobre superficies oxidadas para encapsular y detener el camino del óxido.

Salvage 2+ también ha sido sometido a extensas pruebas de rociado en caliente, logrando 3000 horas antes de que apareciese corrosión. Esto es seis veces más de lo que aguantan algunos productos de recubrimiento protector que ya están en el mercado, lo que demuestra la resistencia del producto en condiciones duras que aceleran el proceso de la aparición de óxido.

La retrospección puede ser una bendición y una maldición, pero si usted sigue los pasos para aplicar un régimen de prevención de óxido, cuando mira atrás sólo verá una experiencia positiva.