Un problema creciente

En julio de 1976, una enfermedad desconocida hizo su aparición en la convención de legionarios norteamericanos en Philadelphia, causando 29 muertes y numerosos afectados. Desde entonces, la investigación científica se ha encargado de clarificar la naturaleza de la enfermedad del legionario, causada por cepas de la bacteria de la legionella (ver imagen 1).

Incluso con los avances tecnológicos modernos, se puede mejorar el conocimiento de la legionella y la legionellosis de forma significativa. En muchos países, la amenaza de la enfermedad del legionario se subestima, lo cual resulta especialmente preocupante en un mundo enfrentado a la realidad de una creciente resistencia frente a los microbios.

Imagen 1. Ilustración en 3-D de la Legionella pneumophila, causante de la enfermedad del legionario (Kateryna Kon, Shutterstock.com).

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Se ha producido un aumento del número de casos en los últimos años. En Europa, entre los años 2016 y 2017 se produjo un 30 % de aumento en el número de casos. Aun así, solo 4 países representaban aproximadamente el 50 % de los casos de la población de Europa/Espacio Económico Europeo (Francia, Alemania, Italia y España (ver imagen 2)).

Vigilancia y distribución

Si bien la legionella se encuentra en el medio ambiente, no resulta algo significativo, ya que los números son menores en comparación con otros microorganismos. Sin embargo, tiene más presencia en entornos creados por el hombre, como en torres de refrigeración, fuentes, depuradoras, etc. En estos equipos, la legionella crece en temperaturas entre 20 y 45 °C, además de nutrirse con otros microbios, tales como algas.

Imagen 2: Distribución de la enfermedad del legionario; casos por cada 100 000 habitantes por país (UE/EEE, 2017).

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Recomendaciones y legislación europeas

En Europa, la vigilancia de la legionella constituye un esfuerzo conjunto de todos los estados miembros de la UE, además de Islandia, Noruega y Suiza. La red europea de vigilancia de la enfermedad del legionario (ELDSNet) se encarga de detectar, controlar y prevenir los brotes de legionellosis.

La introducción de la Directiva europea 2000/54/EC (18/9/2000) fue fundamental a la hora de crear una cultura para la prevención de los brotes de legionella. Por primera vez, los empresarios tienen el deber de llevar a cabo evaluaciones de riesgo para proteger a empleados y clientes.

Además de la Directiva europea 2000/54/EC, se publicó en 2017 una nueva edición de “Recomendaciones técnicas europeas para la prevención, control e investigación de las infecciones causadas por las cepas de legionella (ESGLI, 2017). Esta guía tiene como finalidad aconsejar a las autoridades sobre evaluaciones de riesgo, métodos preventivos y gestión de nuevos focos de infección.

El Reino Unido cuenta con una de las legislaciones más severas para el control de legionella y la prevención de brotes en Europa. El código de prácticas versión 8 (ACOP) se creó para ayudar a los empresarios a cumplir con sus responsabilidades legales en lo relativo a la legionella en el Reino Unido. Este código viene avalado por la guía técnica HSG274, un documento que proporciona directrices adicionales relativas a la operatividad y gestión de los sistemas de refrigeración evaporativos, sistemas de agua fría y caliente y otros equipos de riesgo.

España también cuenta con importantes reglamentos relativos a la legionella. El Real Decreto 865/2003 obliga a las partes interesadas a informar a las autoridades sobre los sistemas de refrigeración, y a contar con registros de cara a las autoridades sanitarias.

En Alemania no se impusieron reglamentos sobre registro o inspección de torres de refrigeración hasta 2017. En aquel año, se produjo un brote en la ciudad de Bremen con tres fallecidos. La investigación duró 5 meses, ya que las autoridades tuvieron dificultades para localizar el foco de la infección debido a la inexistencia de un registro de torres de refrigeración. Una serie de rebrotes desde 2009 obligó al ejecutivo alemán a aprobar la 42ª legislación, implementando la Ley Federal de Contaminación (42BlmSchV) en julio de 2017. El registro de torres de refrigeración se convirtió en algo obligatorio para prevenir futuros brotes de la enfermedad.

En Italia, el decreto 81/2008 estipula que las empresas que cometan infracciones sobre salud y seguridad ocupacional pueden ser clausuradas. Es obligatorio informar de los casos de legionelosis al Servicio de Salud Italiano (ISS) desde el decreto ministerial del 7 de febrero de 1983. Tiempo después, este organismo publicó la “Guía para la prevención y control de legionellosis” (Boletín Oficial nº 103 del 5 de febrero de 2000). Se actualizó en mayo de 2015 para asistir a las partes implicadas en atajar la legionella en hoteles, escuelas, hospitales, etc. y para integrar los conocimientos previos en las guías internacionales y al acervo científico.

Hungría introdujo la legislación para controlar la legionella en noviembre de 2015 (49/2015.(XI.6.) EMMI rendelet), junto con la guía técnica (3ª edición, 2018) publicada por el Servicio Nacional de Salud (NPHI). Todas las torres de refrigeración deben estar ahora registradas por la autoridad legislativa correspondiente.

Los sistemas de alto riesgo se han identificado como equipos abiertos de refrigeración y calentadores de agua de uso doméstico, por medio de los cuales las personas pueden estar expuestas a pulverizaciones de aguas. Se hace necesaria una evaluación de riesgo en establecimientos públicos, tales como hoteles, spas, etc. o si una empresa cuenta con dichos equipos en sus instalaciones. La guía antes mencionada explica los procesos para llevar a cabo recuentos de bacterias en tales equipamientos.

Evolución


La explicación más plausible para el aumento de informes sobre casos de la enfermedad del legionario es la mejora en los métodos de detección y diagnóstico. Está claro que, a nivel europeo y de forma conjunta, se pueden mejorar significativamente los procesos de salud y seguridad. Un número creciente de países europeos están adoptando en los últimos tiempos unas políticas más proactivas y han empezado a distanciarse de los cambios en retrospectiva de legislación y directrices. Las empresas de tratamiento de agua han jugado un papel fundamental en educar a empresarios y llevar a cabo la implementación de las mejores prácticas para minimizar los riesgos asociados a la legionella.